¿Cuántos de nosotros estamos familiarizados con la labor de un agricultor? ¿Cuántos sabemos lo que se requiere para ser un agricultor? Muchos de nosotros toda nuestra vida la hemos vivido en ciudades y no estamos familiarizados con la agricultura.
Dios en su Palabra usa con frecuencia la agricultura y la labor de un agricultor para transmitirnos verdades espirituales. Mateo 13 y Lucas 8 por ejemplo nos relatan lo que Jesucristo enseñó sobre el agricultor y el tipo de suelo sobre el que se siembra, relacionándolo con la predicación del evangelio del Reino de Dios (palabra=semilla) y el tipo de persona que lo oye (suelo).
Otros dos aspectos importantes que nos enseña la Palabra de Dios con respecto a la agricultura son:
1. Lo que cosechamos será lo que sembramos.
“No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.” Gálatas 6:7
Eso es fácil de entender en el plano físico. Si sembramos naranjas, cosecharemos naranjas. Sería ridículo pensar en sembrar naranjas y cosechar sandias. En el plano espiritual, aunque es más difícil de ver, se aplica el mismo principio. “Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna.Gálatas 6:8
Si sembramos pecado vamos a cosechar dolor, angustia, y finalmente muerte (Romanos 6:23). Si nos arrepentimos de verdad y empezamos a caminar con Dios, observando su Ley y haciendo su voluntad en nuestra vida cosecharemos vida eterna. (Romanos 6:23)
Una palabra a los jóvenes aquí. Ustedes ahora están sembrando lo que cosecharan en su vida adulta. ¿Se están educando? ¿Están cuidando su cuerpo dándole el debido descanso, ejercicio y alimentación adecuada? ¿Están aprendiendo y aplicando los principios de Dios en su vida (lean todo el libro de Proverbios dirigido principalmente a dar sabiduría a los jóvenes)? Si la respuesta a estas preguntas es afirmativa, se están asegurando una vida plena en la adultez y vejez.
“El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero.” 2Timoteo 2:6
2. De la siembra a la cosecha hay un periodo de tiempo.
Una de las características de la agricultura es que uno siembra y tiene que esperar un tiempo (meses) para ver el fruto y disfrutarlo. La agricultura no es para impacientes. Uno no siembra hoy y mañana disfruta de la cosecha. Se siembra hoy y hay que seguir trabajando día a día, cuidando, regando, limpiando hasta que finalmente llegará el tiempo de recibir el resultado de ese arduo trabajo.
Cuando Dios nos llama se inicia un proceso que llevará toda la vida. Tenemos que ponernos en las manos de Dios y trabajar duro, vamos a tener nuestras caídas y tendremos que levantarnos, no una sino muchas veces. Es un proceso que tuvieron que pasar todos los seres humanos que están esperando la resurrección (Hebreos 11) pero al final veremos el fruto delicioso de una vida dedicada a obedecer a Dios a pesar de nuestras imperfecciones.
Cobremos ánimo leyendo lo que Dios inspiró a Pablo en Gálatas 6:9 “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.”
Solo pensando en voz alta…