Es lo que casi todos, si es que no todos, buscamos de otras personas. El poeta y escritor Escocés de finales del siglo IXX George McDonald dijo: "El que se confíe en uno es un halago mucho más grande que el ser amado". En nuestros tiempos es mucho más difícil depositar nuestra confianza en algo o en alguien, vemos estafas, mentiras en todos los niveles. Necesitamos abogados para ser testigos de acuerdos, ya no basta solo con el apretón de manos de antaño. Así como a nosotros nos cuesta confiar en alguien, lo mismo es del otro lado, a las personas les cuesta confiar en nosotros.
Algunas personas en una posición de liderazgo y/o con cierta autoridad, demandan, exigen confianza y respeto, pero la confianza y respeto es algo que se gana con el tiempo. El tener un nombre que sea reconocido como digno de confianza y respeto es algo que lleva años lograr y es muy valioso como nos dice la palabra de Dios en Proverbios 22:1 "De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro".
Otra verdad también es que eso que lleva construir muchos años se puede perder en un instante. El filosofo Alemán Friedrich Nietzsche dijo: "No me molesta el que me hayas mentido, me molesta que de ahora en adelante no puedo creerte." En la mayoría de los casos solo se requiere un error, una mentira, una "locura" para perder la confianza y respeto que tanto nos costó ganar. Dios nos advierte sobre eso en Su palabra: "Las moscas muertas hacen heder y dar mal olor al perfume del perfumista; así una pequeña locura, al que es estimado como sabio y honorable" (Eclesiastés 10:1)
El asunto de la confianza y respeto lo podemos ver como una cuenta de ahorros. Cuando alguien nos conoce contamos con un balance mínimo (si es que la persona es muy desconfiada incluso puede ser negativo) que con el paso del tiempo debe ir incrementándose.¿Cómo podemos incrementar nuestro balance hacia el lado positivo?
1. Manténgase fiel a su palabra. No hay nada más desalentador y que quiebre la confianza que el ver que alguien no cumple con lo que ofrece. Dios espera que tengamos mucho cuidado con lo que ofrecemos, y también que cuando demos nuestra palabra la cumplamos. "Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas" (Eclesiastés 5:5). Salmos 15:1,4 "Eterno, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo?...El que aun jurando en daño suyo, no por eso cambia."
2. Cuide sus acciones. Nuestras acciones hablan más fuerte que nuestras palabras. Si somos personas integras y que se esfuerzan por vivir una vida sujeta a los principios de Dios, eso hará que las personas confíen en nosotros. Salmos 15:2-3,5 "El que anda en integridad y hace justicia, y habla verdad en su corazón. El que no calumnia con su lengua ni hace mal a su prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino...Quien su dinero no dio a usura, ni contra el inocente admitió cohecho. "...procurad con diligencia ser hallados por él sin mancha e irreprensibles, en paz" (2Pedro 3:14)
3. Para ser respetado hay que respetar. Va a ser muy difícil que alguien lo respete si usted no muestra respeto. El respeto se muestra en nuestro trato, en la forma como servimos, como le hablamos a nuestro prójimo. 1Timoteo 5:1-2 "No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes como a hermanos; a las ancianas como a madres; a las jovencitas, como hermanas, con toda pureza." En lo considerado que somos con otros aun cuando no compartamos las mismas ideas. Jesucristo nos puso un ideal que debemos estar esforzándonos por alcanzar. Mateo 5:44, 46-48 "Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen... Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente (mostrar respeto), ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto"
Solo pensando en voz alta...
viernes, 28 de mayo de 2010
jueves, 27 de mayo de 2010
Is It Worthy?
Is a question we ask ourselves many times, especially when we think that our efforts are not properly acknowledged or awarded. Is it worthy to live a life of honesty, integrity and purity based on the abolute moral laws as defined by God in the Bible? Is the effort worthy? Because we have to accept it, in our world of moral relativism it is a challenge.
In the 73 chapter of the book of Psalms we find the same question: "Behold, these are the ungodly, who prosper in the world; they increase in riches. Verily I have cleansed my heart in vain, and washed my hands in innocense. For all the day long have I been plagued, and chastened every morining." (vs. 12-14). One might wonder why is it that people who live their lives without any respect for God's law "prosper" and we as Christians doing our best to live by every word of God are "plagued and chastened every morning"? And sometimes that can make us doubt about the value of being honest and upright in the middle of a society which is loosing very fast the compass which points us to the true values.
The problem is that we are spending too much time looking in the direction we shouldn't. Let's turn our eyes to people who did not compromise in their obedience to God in spite of living in godless societies. One that comes to mind is Joseph. Joseph was an upright young man. He was sold by his brothers, because of his faithfulness to Potiphar and mainly to God, he run away from sexual inmorality. The result, he was sent to jail, but the story does not end there...at the end he was second in all Egypt, only Pharaoh was above him (Genesis 37, 39, 41). We could see many other examples of integrity and success. Daniel's friends, Daniel himself.
The answer of all these people to the question if it is worthy to live in obedience to God's principles and values, I am pretty sure is an emphatic YES.
The same answer is given in Psalms 73:25-28 "Whom have I in heaven but thee? and there is none upon earth that I desire beside thee. My flesh and my heart faileth: but God is the strenght of my heart, and my portion for ever. For, lo, they that are far from thee shall perish: thou hast destroyed all them that go a whoring from thee. But it is good for me to draw near to God: I have put my trust in the Lord God, that I may declare all thy works.
Just thinking out loud...
In the 73 chapter of the book of Psalms we find the same question: "Behold, these are the ungodly, who prosper in the world; they increase in riches. Verily I have cleansed my heart in vain, and washed my hands in innocense. For all the day long have I been plagued, and chastened every morining." (vs. 12-14). One might wonder why is it that people who live their lives without any respect for God's law "prosper" and we as Christians doing our best to live by every word of God are "plagued and chastened every morning"? And sometimes that can make us doubt about the value of being honest and upright in the middle of a society which is loosing very fast the compass which points us to the true values.
The problem is that we are spending too much time looking in the direction we shouldn't. Let's turn our eyes to people who did not compromise in their obedience to God in spite of living in godless societies. One that comes to mind is Joseph. Joseph was an upright young man. He was sold by his brothers, because of his faithfulness to Potiphar and mainly to God, he run away from sexual inmorality. The result, he was sent to jail, but the story does not end there...at the end he was second in all Egypt, only Pharaoh was above him (Genesis 37, 39, 41). We could see many other examples of integrity and success. Daniel's friends, Daniel himself.
The answer of all these people to the question if it is worthy to live in obedience to God's principles and values, I am pretty sure is an emphatic YES.
The same answer is given in Psalms 73:25-28 "Whom have I in heaven but thee? and there is none upon earth that I desire beside thee. My flesh and my heart faileth: but God is the strenght of my heart, and my portion for ever. For, lo, they that are far from thee shall perish: thou hast destroyed all them that go a whoring from thee. But it is good for me to draw near to God: I have put my trust in the Lord God, that I may declare all thy works.
Just thinking out loud...
viernes, 21 de mayo de 2010
¿Por Qué Obedecemos?
En las últimas generaciones se ha visto un cambio muy notorio en cuanto a cómo se valoran a las personas. Vemos que en la actualidad hay la perspectiva de que cuanto más tienes, más bienes acumulas, más vales. El valor de las personas se calcula en relación a las cosas materiales que poseen.
Esa perspectiva influye en el pensamiento de los cristianos y nos lleva a pensar que si es que no tenemos bienes materiales, no estamos siendo bendecidos. Este pensamiento va en contra de una afirmación que realizó Jesucristo; "la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee"(Lucas 12:15).
Nuestro valor como seres humanos no está determinado por el tipo de carro que conducimos, o qué modelo de celular tenemos, o con qué marca de ropa nos vestimos. Nuestro valor se determina a los ojos de Dios, en relación a cómo nos conducimos frente a Él y a nuestro prójimo, a cuánto hemos crecido en carácter (integridad y valores), al potencial que poseemos de ser parte de Su familia. Nuestro valor está en haber sido creados a imagen y semejanza de Dios.
Hagámonos la siguiente pregunta: ¿Por qué obedecemos a Dios? ¿Por lo que podemos sacar de Él en términos materiales? ¿Es esa nuestra principal motivación? Satanás piensa que sí. Hablando de Job Satanás dijo: "¿teme Job a Dios de balde?. ¿No le has tú cercado a él, y a su casa, y a todo lo que tiene en derredor? El trabajo de sus manos has bendecido, y su hacienda ha crecido sobre la tierra. Mas extiende ahora tu mano, y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu rostro" (Job 1:9-11). Satanás es un ser egoísta, no entiende que se puede hacer algo sin un interés subalterno de por medio. Lo mismo quiso hacer con Jesucristo: "Otra vez el diablo lo llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo, y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adoraras y a Él solo servirás" (Mateo 4:8-10).
Dios está interesado en nuestro desarrollo de carácter. Está comprometido en ese proceso. El nos está llevando de la mano a la perfección. Eso implica que tendrá que negarnos cosas que estorbaran ese proceso. Los que somos padres entendemos que no podemos darle todo lo que nuestros hijos nos pidan, los arruinaríamos. A Jesucristo Dios le dijo NO (Mateo 26:39-42), a Pablo Dios le dijo No (2Corintios 12:7-9), pero esa negativa fue motivada para lograr un bien mayor.
Finalmente, ¿estamos tan mal cómo pensamos? No, según la perspectiva de Dios. Si es que adoptamos esa perspectiva y no la que la sociedad nos ofrece, vamos a estar profundamente agradecidos por lo que tenemos. "Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto" (1Timoteo 6:8). Cuente sus bendiciones: Vida, familia, casa, salud, ropa, bienes materiales, amigos, hermanos en la fe (congregación), el Espíritu Santo y ser parte del Cuerpo espiritual de Cristo (la Iglesia). Haga una lista de todo lo que tiene y verá que es mucho más que solo sustento y abrigo.
Solo pensando en voz alta...
Esa perspectiva influye en el pensamiento de los cristianos y nos lleva a pensar que si es que no tenemos bienes materiales, no estamos siendo bendecidos. Este pensamiento va en contra de una afirmación que realizó Jesucristo; "la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee"(Lucas 12:15).
Nuestro valor como seres humanos no está determinado por el tipo de carro que conducimos, o qué modelo de celular tenemos, o con qué marca de ropa nos vestimos. Nuestro valor se determina a los ojos de Dios, en relación a cómo nos conducimos frente a Él y a nuestro prójimo, a cuánto hemos crecido en carácter (integridad y valores), al potencial que poseemos de ser parte de Su familia. Nuestro valor está en haber sido creados a imagen y semejanza de Dios.
Hagámonos la siguiente pregunta: ¿Por qué obedecemos a Dios? ¿Por lo que podemos sacar de Él en términos materiales? ¿Es esa nuestra principal motivación? Satanás piensa que sí. Hablando de Job Satanás dijo: "¿teme Job a Dios de balde?. ¿No le has tú cercado a él, y a su casa, y a todo lo que tiene en derredor? El trabajo de sus manos has bendecido, y su hacienda ha crecido sobre la tierra. Mas extiende ahora tu mano, y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu rostro" (Job 1:9-11). Satanás es un ser egoísta, no entiende que se puede hacer algo sin un interés subalterno de por medio. Lo mismo quiso hacer con Jesucristo: "Otra vez el diablo lo llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo, y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adoraras y a Él solo servirás" (Mateo 4:8-10).
Dios está interesado en nuestro desarrollo de carácter. Está comprometido en ese proceso. El nos está llevando de la mano a la perfección. Eso implica que tendrá que negarnos cosas que estorbaran ese proceso. Los que somos padres entendemos que no podemos darle todo lo que nuestros hijos nos pidan, los arruinaríamos. A Jesucristo Dios le dijo NO (Mateo 26:39-42), a Pablo Dios le dijo No (2Corintios 12:7-9), pero esa negativa fue motivada para lograr un bien mayor.
Finalmente, ¿estamos tan mal cómo pensamos? No, según la perspectiva de Dios. Si es que adoptamos esa perspectiva y no la que la sociedad nos ofrece, vamos a estar profundamente agradecidos por lo que tenemos. "Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto" (1Timoteo 6:8). Cuente sus bendiciones: Vida, familia, casa, salud, ropa, bienes materiales, amigos, hermanos en la fe (congregación), el Espíritu Santo y ser parte del Cuerpo espiritual de Cristo (la Iglesia). Haga una lista de todo lo que tiene y verá que es mucho más que solo sustento y abrigo.
Solo pensando en voz alta...
martes, 18 de mayo de 2010
Who? Me?
One of the most difficult things to accept for a leader, actually for any human being, is that he or she has made a mistake. One of the character traits that separates good leaders from bad ones is the capacity to accept his or her mistakes and learn from them. It requires a lot of humility, a virtue indispensable for good leadership.
Many people in authority roles seldom accept their responsability in the mistakes they make. They put the blame on someone else. "I saw that the people were scattered from me"; "Thou camest not within the days appointed"; "The Philistines gathered themselves together at Michmash"; "the people spared the best of the sheep and of the oxen". Saul never accepted his responsability. Power blinded him, it changed him into a proud man. He was not any longer a man from the "smallest tribes of Israel", now he was the man in charge, the man with authority, the man with power. (1Samuel chapters 9, 13, 15)
On the other hand we have a man who receives one of the greates compliments to which any of us can aspire. He was called a "man according to God's own heart". He was not perfect. He made terrible mistakes in his life, but what made him get up and continue in a growing process was the humility he had, manifested in his acceptance of the personal responsability he had in those mistakes. He never put the blame on someone else. "blot out my transgressions"; "Wash me throughly from mine iniquity"; "cleanse me from my sin"; "I acknowledge my transgressions"; "my sin is ever before me". (Psalms 51)
Pride distorts reality. If we let pride takes our mind, it will obscure our real condition. Pride can lead us to think that "we are rich and have need of nothing" (Revelation 3).
True humility will help us to always have our feet on the ground, have our mind and senses tuned to our real condition. True humility will help us accept and correct our path when we have to. To ask for forgiveness when necessary.
Just thinking...
Many people in authority roles seldom accept their responsability in the mistakes they make. They put the blame on someone else. "I saw that the people were scattered from me"; "Thou camest not within the days appointed"; "The Philistines gathered themselves together at Michmash"; "the people spared the best of the sheep and of the oxen". Saul never accepted his responsability. Power blinded him, it changed him into a proud man. He was not any longer a man from the "smallest tribes of Israel", now he was the man in charge, the man with authority, the man with power. (1Samuel chapters 9, 13, 15)
On the other hand we have a man who receives one of the greates compliments to which any of us can aspire. He was called a "man according to God's own heart". He was not perfect. He made terrible mistakes in his life, but what made him get up and continue in a growing process was the humility he had, manifested in his acceptance of the personal responsability he had in those mistakes. He never put the blame on someone else. "blot out my transgressions"; "Wash me throughly from mine iniquity"; "cleanse me from my sin"; "I acknowledge my transgressions"; "my sin is ever before me". (Psalms 51)
Pride distorts reality. If we let pride takes our mind, it will obscure our real condition. Pride can lead us to think that "we are rich and have need of nothing" (Revelation 3).
True humility will help us to always have our feet on the ground, have our mind and senses tuned to our real condition. True humility will help us accept and correct our path when we have to. To ask for forgiveness when necessary.
Just thinking...
viernes, 14 de mayo de 2010
¿Vale la Pena?
Es una pregunta que nos planteamos a veces los cristianos, especialmente cuando creemos que nuestro esfuerzo no es recompensado. ¿Vale la pena basar nuestra conducta en los los valores de integridad, honestidad y pureza que nos muestra Dios en la Biblia? ¿Vale la pena el esfuerzo? Por que hay que aceptarlo, en el mundo actual, es un esfuerzo.
En el capítulo 73 del libro de los Salmos se hace el mismo cuestionamiento. Se hace esta observación: "12.He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. 13.Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia; 14.Pues he sido azotado todo el día, y castigado todas las mañanas." Uno se pregunta por qué las personas que van por la vida sin respetar los valores que Dios enseña "prosperan" y nosotros los cristianos somos "azotados". Y eso nos hace a veces dudar de lo valioso que puede ser mantenerse íntegros en medio de una sociedad que está perdiendo de una manera acelerada la brújula moral que nos señala hacia los verdaderos valores.
El problema es que estamos mirando mucho a donde no debemos. Miremos los ejemplos de personas exitosas y que nunca transigieron con los valores de Dios. Uno de ellos que me viene inmediatamente a la mente es José. José fue un joven íntegro quien sufrio (fue azotado). Vendido por sus hermanos, debido a su lealtad a Potifar y principalmente a Dios, huyó de la inmoralidad sexual. Como recompensa por su integridad fue enviado a la cárcel, pero la historia no termina allí...al final fue el segundo en todo Egipto, solo después de Faraón (Génesis 37, 39, 41). Podría mencionar otros ejemplos más de integridad y exito. Los amigos de Daniel, Daniel mismo.
La respuesta de todas estas personas a la pregunta de si vale la pena vivir una vida de obediencia a los valores de Dios, estoy totalmente seguro es un rotundo SI.
La misma respuesta nos da Dios en su Palabra. En Salmos 73:25-28 "25.¿a quién tengo yo en los cielos sino a ti?...Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. 27. Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. 28. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza..."
Solo pensando en voz alta...
En el capítulo 73 del libro de los Salmos se hace el mismo cuestionamiento. Se hace esta observación: "12.He aquí estos impíos, sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas. 13.Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, y lavado mis manos en inocencia; 14.Pues he sido azotado todo el día, y castigado todas las mañanas." Uno se pregunta por qué las personas que van por la vida sin respetar los valores que Dios enseña "prosperan" y nosotros los cristianos somos "azotados". Y eso nos hace a veces dudar de lo valioso que puede ser mantenerse íntegros en medio de una sociedad que está perdiendo de una manera acelerada la brújula moral que nos señala hacia los verdaderos valores.
El problema es que estamos mirando mucho a donde no debemos. Miremos los ejemplos de personas exitosas y que nunca transigieron con los valores de Dios. Uno de ellos que me viene inmediatamente a la mente es José. José fue un joven íntegro quien sufrio (fue azotado). Vendido por sus hermanos, debido a su lealtad a Potifar y principalmente a Dios, huyó de la inmoralidad sexual. Como recompensa por su integridad fue enviado a la cárcel, pero la historia no termina allí...al final fue el segundo en todo Egipto, solo después de Faraón (Génesis 37, 39, 41). Podría mencionar otros ejemplos más de integridad y exito. Los amigos de Daniel, Daniel mismo.
La respuesta de todas estas personas a la pregunta de si vale la pena vivir una vida de obediencia a los valores de Dios, estoy totalmente seguro es un rotundo SI.
La misma respuesta nos da Dios en su Palabra. En Salmos 73:25-28 "25.¿a quién tengo yo en los cielos sino a ti?...Mi carne y mi corazón desfallecen; Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre. 27. Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán; Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta. 28. Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza..."
Solo pensando en voz alta...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)