viernes, 21 de mayo de 2010

¿Por Qué Obedecemos?

En las últimas generaciones se ha visto un cambio muy notorio en cuanto a cómo se valoran a las personas. Vemos que en la actualidad hay la perspectiva de que cuanto más tienes, más bienes acumulas, más vales. El valor de las personas se calcula en relación a las cosas materiales que poseen.

Esa perspectiva influye en el pensamiento de los cristianos y nos lleva a pensar que si es que no tenemos bienes materiales, no estamos siendo bendecidos. Este pensamiento va en contra de una afirmación que realizó Jesucristo; "la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee"(Lucas 12:15).

Nuestro valor como seres humanos no está determinado por el tipo de carro que conducimos, o qué modelo de celular tenemos, o con qué marca de ropa nos vestimos. Nuestro valor se determina a los ojos de Dios, en relación a cómo nos conducimos frente a Él y a nuestro prójimo, a cuánto hemos crecido en carácter (integridad y valores), al potencial que poseemos de ser parte de Su familia. Nuestro valor está en haber sido creados a imagen y semejanza de Dios.

Hagámonos la siguiente pregunta: ¿Por qué obedecemos a Dios? ¿Por lo que podemos sacar de Él en términos materiales? ¿Es esa nuestra principal motivación? Satanás piensa que sí. Hablando de Job Satanás dijo: "¿teme Job a Dios de balde?. ¿No le has tú cercado a él, y a su casa, y a todo lo que tiene en derredor? El trabajo de sus manos has bendecido, y su hacienda ha crecido sobre la tierra. Mas extiende ahora tu mano, y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu rostro" (Job 1:9-11). Satanás es un ser egoísta, no entiende que se puede hacer algo sin un interés subalterno de por medio. Lo mismo quiso hacer con Jesucristo: "Otra vez el diablo lo llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo, y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adoraras y a Él solo servirás" (Mateo 4:8-10).

Dios está interesado en nuestro desarrollo de carácter. Está comprometido en ese proceso. El nos está llevando de la mano a la perfección. Eso implica que tendrá que negarnos cosas que estorbaran ese proceso. Los que somos padres entendemos que no podemos darle todo lo que nuestros hijos nos pidan, los arruinaríamos. A Jesucristo Dios le dijo NO (Mateo 26:39-42), a Pablo Dios le dijo No (2Corintios 12:7-9), pero esa negativa fue motivada para lograr un bien mayor.

Finalmente, ¿estamos tan mal cómo pensamos? No, según la perspectiva de Dios. Si es que adoptamos esa perspectiva y no la que la sociedad nos ofrece, vamos a estar profundamente agradecidos por lo que tenemos. "Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto" (1Timoteo 6:8). Cuente sus bendiciones: Vida, familia, casa, salud, ropa, bienes materiales, amigos, hermanos en la fe (congregación), el Espíritu Santo y ser parte del Cuerpo espiritual de Cristo (la Iglesia). Haga una lista de todo lo que tiene y verá que es mucho más que solo sustento y abrigo.

Solo pensando en voz alta...

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